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La alimentación como medicina

NUTRITERAPIA

“Qué tu alimento sea tu medicina” Hipócrates
La concepción de que la alimentación es un sumatorio de calorías, y que los principios inmediatos (hidratos de carbono, proteínas, lípidos) tienen que estar en equilibrio, así como la importancia de algunos minerales y vitaminas, ha sido fundamental a la hora de establecer un plan dietético equilibrado, que asegure la subsistencia del ser humano. Hoy día la actualidad científica y la práctica de la nutriterapia, nos proporciona datos que nos impulsan a ir más allá.

Existen micronutrintes y fitonutrientes que son fundamentales para potenciar la salud y convertir plenamente la alimentación en una verdadera nutrición.
Volver a un concepto de calidad, más que de cantidad, nos abre las puertas de la salud. Conocer los alimentos que por su composición pueden ayudarnos en determinadas circunstancias, es fundamental para poder tomarlos cuando nuestro cuerpo los necesita. Educar en este sentido es hoy día una necesidad.

La nutrición no es solo un tema de equilibrio, es también un tema de calidad, de escuchar a nuestro cuerpo de identificar poco a poco lo que, le va bien y lo que, no le va tan bien; las reglas generales sirven parcialmente, pero luego cada persona tiene unas necesidades particulares que, obedecen a múltiples factores, entre ellos: aspectos genéticos, la climatología, el tipo de actividad física, alteraciones del sistema nervioso (estrés, ansiedad…etc.). Ayudar a las personas a identificar su relación con los alimentos, ¿por qué escogemos unos alimentos y no otros?, y también como nos relacionamos emocionalmente con ellos, por ejemplo ¿qué y cómo comemos? cuando estamos nerviosos, tristes o cuando tenemos exámenes, hacemos deporte…etc. Ir poco a poco descubriendo estos aspectos contribuye al conocimiento de uno mismo y a poner las bases de un cambio verdadero, fundamentado en nuestro propio proceso de consciencia.
El autoconocimiento refuerza el valor de la autocuración y el reconocimiento de qué verdaderamente, toda la ayuda no va a venir desde el exterior, yo también puedo intervenir, conociéndome y conociendo los alimentos que me convienen, en cada situación, edad, estación, época de la vida…etc.

Bajo mi punto de vista y la experiencia de 20 años en el campo de la nutrición, he llegado a la conclusión de que los alimentos que nos dan vida, los que nos vitalizan, son los alimentos vivos, ¿Porqué? os preguntaréis, pues bien la vitalidad de los alimentos que no han sido manipulados, manufacturados, libres de productos químicos, procedentes de la agricultura ecológica, en la que se han cuidado aspectos como el respeto por el ciclo natural de las plantas y árboles, la estacionalidad y el control orgánico de las plagas, así como el cuidado natural del suelo, permite que las plantas crezcan en un hábitat idóneo, obteniéndose vegetales, frutas y hortalizas con un elevado contenido en micronutrientes (minerales, oligoelementos y bioactivos (sustancias antioxidantes como los compuestos fenólicos, bioflavonoides…; incluso una porción menor de una de estas verduras u hortalizas es más nutritiva, que una porción mayor de cualquier vegetal procedente de una producción intensiva.

Nutre tus células con lo que verdaderamente necesitan y verás que no necesitas comer mucho, para sentirte bien, y para reorientar a tu organismo hacia la salud.

Maribel Saiz PSG.DIETÉTICA Y NUTRICIÓN.

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